12 Sep 2022

11 tips para hacer buen café en casa

Infusionar cafés a “ojímetro” a veces funciona, pero en la mayoría de los casos perdemos matices y no obtenemos lo mejor de cada origen. Con estos sencillos pasos garantizamos diversión y unos resultados que os sabrán a gloria. Comenzamos.

 

 

 

1.- Utiliza café fresco y en grano

 

 

Gran parte de lo que hace que el café huela increíble y tenga sabores tan complejos es la presencia de compuestos aromáticos en los granos tostados. Inmediatamente después del tueste, estos compuestos comienzan a salir del grano en un proceso llamado desgasificación -y con ellos también se va parte del sabor-.

 

Al cabo de 10/15 días, muchos de esos compuestos habrán desaparecido. A medida que pasa el tiempo, se pierden más propiedades. Si el café está molido, este proceso aumenta su velocidad. Al exponer más superficie del grano, es más fácil que los compuestos salgan.

 

Por ello es fundamental utilizar sólo café fresco y molerlo justo antes de prepararlo. Te ayudará a obtener una taza de calidad. Para que nos entendamos ¿abrirías una botella de champagne y la guardarías en la nevera para bebértela al día siguiente?… por ahí van los tiros.

 

 

2.- Usa una báscula, ya sabes eso de que “todo lo que se mide puede mejorar”.

 

 

El uso de una báscula te permite medir por peso (en lugar de por volumen), lo que te va a ayudar a asegurarse de que, independientemente del café que utilices, sabrás exactamente la cantidad que vas a poner en tu taza. Si además tiene un temporizador y controlamos el tiempo, mejor que mejor.

 

3.-Utiliza la cantidad correcta de café

 

 

 

La cantidad de café que se utiliza en relación con la cantidad de agua con la que se prepara es lo que determina lo fuerte o débil que será una taza de café. Cuanto más café utilices, más fuerte será la taza, y cuanto menos café utilices, más débil será la taza.

 

Entonces, ¿cómo saber la cantidad de café que hay que utilizar? La mejor manera de pensar en ello es como una relación entre la cantidad de café utilizada y la cantidad de agua utilizada. El famoso RATIO. En las páginas de producto de nuestros cafés puedes consultar las recetas que más nos han gustado y los distintos métodos de extracción que utilizamos.

 

4.- Un buen molino es sinónimo de buen café

 

 

Un buen molinillo es una de las herramientas más importantes para preparar el café. El tamaño de las partículas del café molido determina la rapidez con la que se extraen los sabores de los granos, y las partículas más pequeñas se extraen más rápidamente que las más grandes.

 

Cuando se prepara el café, se desea que todos los granos sean del mismo tamaño, para que todas las partículas se preparen a la misma velocidad. Poder controlar el tamaño exacto del café molido te da mucho más control sobre el proceso de preparación. Con los molinillos de fresas puede hacer exactamente eso; te facilitan increíblemente la producción repetida de un tamaño de molido muy específico.

 

 

5.- Controla la molienda

 

 

Diferentes métodos de preparación requieren diferentes tamaños de molienda. Pero, ¿cómo saber si está utilizando el tamaño correcto? Hay dos maneras muy fáciles de saberlo: el tiempo y el sabor.  Si el café se hace demasiado rápido, significa que la molienda es demasiado gruesa. Si se cuela demasiado lentamente, significa que el molido era demasiado fino. Además, si un café sabe demasiado ácido y agrio, suele significar que el molido era demasiado grueso, y si sabe demasiado amargo, significa que el molido era demasiado fino.

 

 

6.- Utiliza agua filtrada

 

 

¿Sabías que aproximadamente el 98,5% del café preparado es sólo agua? Esto significa que la calidad y el sabor del agua juegan un papel muy importante en el sabor de tu café. Si el agua que utiliza sabe mal o tiene olores extraños, tu café también lo hará. En algunos lugares, el agua del grifo es lo suficientemente pura como para utilizarla en la preparación del café, pero en la mayoría de los hogares hay que utilizar agua que haya sido filtrada en casa (como un filtro u osmosis) o agua embotellada. Si utilizas agua embotellada, que no sea destilada; aunque técnicamente es el agua más pura, el café necesita cierta mineralidad para prepararse correctamente y tener un buen sabor.

 

 

7.- Asegúrate de que el agua tiene la temperatura adecuada

 

 

Para extraer los mejores sabores de su café, el agua que utilice para prepararlo debe estar a la temperatura óptima: entre 90 y 96 grados. La temperatura no sólo afecta a la velocidad de la extracción (el agua más fría prepara el café más lentamente que el agua más caliente), sino que también afecta a lo que se extrae.

 

Gran parte de la agradable acidez y los distintos sabores que nos gustan en nuestros cafés no aparecerían en el café preparado con agua a menos de 90 grados (por regla general, ¡ojo! hay recetas en las que sí). Por el contrario, el agua a más de 96 grados hará que se extraigan muchos más sabores amargos del café. Preparar el café justo en ese punto resaltará la dulzura y la complejidad de nuestros cafés sin extraer sabores amargos innecesarios.

 

8.- Precalienta y humedece antes de infusionar

 

 

 

Antes de preparar el café, hay que asegurarse de que todo lo que va a tocar el café está lo más cerca posible de la temperatura de preparación. Si no lo haces, tu cafetera robará el calor del agua durante el proceso de preparación y bajará significativamente la temperatura del agua. Sabiendo lo crucial que es el agua correctamente calentada durante su elaboración, evitemos  bajar innecesariamente esa temperatura.

 

Además asegúrate de preparar tu filtro mojándolo con agua caliente y dejándolo escurrir. Esto no sólo hace que el filtro esté a la temperatura correcta, sino elimina una gran cantidad de sabor a papel que, de otro modo, acabaría en el café.

 

 

9.- Deja que “respire”. Humedece y preinfusiona

 

 

 

Puedes notar que cuando viertes el agua por primera vez sobre el café, éste empieza a burbujear – ¡si el café es fresco! -. Este fenómeno se denomina florecimiento o “bloom“, y está causado por el CO2 . El bloom o preinfusión es un paso importante en el proceso de preparación, porque la presencia de CO2 puede afectar negativamente a la preparación,  al alejar el agua del café molido e impedir la extracción.

 

Deberás añadir una pequeña cantidad de agua al principio del proceso de elaboración y esperar unos 30 segundos para que el café florezca antes de añadir más agua. La cantidad de agua utilizada para la preinfusión suele ser el doble de la cantidad de café que haya utilizado (por ejemplo, si utiliza 35 gramos de café, deberá utilizar 70 gramos de agua).

 

 

10.- Satura completamente el café

 

 

Al preparar el café, debes asegurarte de que todo el café molido esté en contacto con el agua durante el mismo tiempo. La mejor manera de lograrlo es removerlo levemente justo después de añadir el agua durante la fase preinfusión.

 

11.- ¡Experimenta!

Parte de la diversión de preparar café es experimentar con diferentes métodos de preparación y diferentes cafés. Juega con los parámetros que hemos visto y compara resultados. A nosotros nos apasiona. Hay un montón de maneras de experimentar con el café, y cada una de ellas te dará un poco más de conocimiento sobre cómo disfrutar de un buen café y de como mejorarlo.

 

Y hasta aquí los 11 tips fundamentales. ¡Ahora ya no hay excusa! Pon el agua a calentar.

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