16 Nov 2020

EL ETA GOLPEA NUESTRA FINCA DE PANAMÁ

El huracán ETA ha hecho estragos en Centroamérica, una región con costas en el Atlántico y el Pacífico donde viven unos 50 millones de personas, muchos de ellos pobres y asentados en zonas de alto riesgo, por estar en una de las zonas más vulnerables del planeta a los desastres naturales.

 

En Panamá, donde está ubicada nuestra finca, los destrozos provocados por desbordamientos de ríos y posteriores corrimientos de tierras han provocado la muerte a 17 personas mientras que 68 permanecen en paradero desconocido y más de 200 incomunicados. Los daños agrícolas de elevan a 10.5 millones de dólares. La zona más afectada precisamente ha sido la de Chiriquí.

 

 

 

 

A pesar de todo ello, afortunadamente no tenemos que lamentar ninguna baja en nuestros compañeros de la finca Barú Black Mountain. Eso sí, la producción de este año se verá afectada por los daños en los cafetales y la virulencia de los vientos. Ya estamos en contacto con el gobierno panameño para intentar acceder a las propuestas de ayuda para el área agrícola.

 

Mientras llegan o no, nosotros vamos a apechugar y establecer un plan de ayuda en el que destinaremos una parte de nuestra facturación  a la regeneración de los cafetales, la mejora de los procesos y en sacar todavía un mejor café para la siguiente cosecha. También vamos a seleccionar nuestro café Barú Black Mountain como origen único del próximo mes de diciembre. Donaremos 1 € de cada paquete como ayuda extra.

 

 

 

Igualmente, queremos aprovechar esta ocasión para revindicar la labor de los trabajadores en las fincas de café. Sin su dedicación, esfuerzo y pasión no podríamos ofrecer ninguno de los extraordinarios cafés que seleccionamos. El boom del café de especialidad ha traído consigo unos avances increíbles en los procesos de secado de la cereza, ha creado una economía para desarrollar regiones enteras y una repercusión inmediata en las poblaciones y comunidades. Fijémonos en Ruanda o Burundi, devastadas por el genocidio de Utus y Tutsis que ahora, gracias al café, pueden resurgir y progresar económicamente. Va por todos ellos.

 

 

 

 

En lo que a nuestra finca se refiere, tenemos a los mandos a nuestro capataz Ezequiel, aka Quielito, auténtico fenómeno de la naturaleza que dirige la finca con tesón y dedicación plena. No nos olvidamos de la gente que nos echa una mano como jornaleros y los que actualmente se están dejando la piel para poner las cosas en orden. Ánimo y a por todas.

 

COMPRAR BBM Y COLABORAR CON UN EURO

 

 

 

 

 

 

 

Gracias a todos ellos. Sin fincas, no hay café.